Muchas veces en el nivel de preprimaria se subestima a los pequeños, considerando que son máquinas para repetir lo que dice la maestra, sin considerar que a su temprana edad tienen una gran capacidad de comunicación y solución de problemas. Si al momento de presentarles algo que consideramos es “nuevo” para ellos, el docente toma el papel de expositor y no facilitador del aprendizaje, los niños no estarán adquiriendo aprendizajes significativos.
Si se desea iniciar a los niños en la misión de resolver problemas, se debe dar espacios en los que sea libre para analizar y sacar sus conclusiones. Una de las estrategias más efectivas para lograr que los pequeños analicen, es realizar preguntas que le permitan evocar, comparar, clasificar, contrastar, ordena, inferir, elaborar y verificar información. Mediante la interrogación se le invita a pensar con base a experiencias previas y la situación actual para responder.
Ejemplo:
Se interrogó a Miguel de 4 años de edad, relacionadas con las características de un oso y un pez. Se inició mostrando láminas de esos animales, el niño observó las láminas, la maestra realizó preguntas mostrando una actitud en la cual necesitaba de su ayuda para establecer similitudes, diferencias y su relación.
- ¿En qué se parecen? El ojo.
- ¿Qué tienen de diferente? La piel, uno camina en agua y otro camina allí.
- ¿Qué pasaría si el oso viviera en el mismo lugar del pez? Oso come pez y focas.
- ¿Comen focas? Si.
- ¿Cómo lo sabes? Lo vi en la tele.
- ¿Y si me llevó al oso a mi casa? Nooo… no puede vivir a las casas se puede comer a las personas.
- ¿Cuál te gusta más? El pececito.
- ¿Por qué? (sonrió) mmmm ¡no sé!
La interrogación permite llegar a conocer el verdadero conocimiento y experiencias que posee el niño, me refiero a ella como un arte porque permite al niño comunicarse bien para que los demás lo comprendan; hacen al niño reflexionar sobre la información que recibe de su entrono de una manera más sencilla.
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